domingo, 6 de junio de 2010

Dibujantes de Trueno: Angel Pardo






Ángel Pardo. Artesano de la viñeta.
He conocido, y hasta entablado amistad, con algunas gentes de esta profesión, sin embargo no conocí personalmente a Ángel Pardo. Y me hubiera gustado. Porque El Capitán Trueno, fue el gran tebeo de mi infancia y mi toma de contacto, y mi enganche a la serie, fue con el dibujo de Pardo. Varias razones explican esto. Mi edad, que me hizo vivir las aventuras del Capi en diferido y mi contexto personal, en un pequeño pueblecito de Jaén, Mi lectura de la serie fuera de lo mas anárquica, y pasaron años hasta que pude ir completando con gran dificultad y no menos paciencia arcos arguméntales. Un autentico puzzle. Pero aunque parezca increíble aprendí a desenvolverme en esa moviola narrativa y a degustar, de forma tan sui generis, aquellos cuadernillos. Durante un tiempo Trueno y Pardo estuvieron íntimamente asociados y emotivamente, en mi memoria siempre lo estarán.
Me gusta decir que tengo algo en común con este dibujante. Y es que aun trabajando con registros gráficos realistas, aflora, inevitable, una deriva caricaturesca. Este es uno de los aspectos mas singulares y atractivos de su estilo maduro. Desde su debut en la serie, nº 169, hasta el ultimo, 618, su impronta grafica va cambiando paulatinamente, de su indecisión mimética, inducida / impuesta, hasta su madurez plena y soberana. Puede gustar mas el Pardo que trata como tantos de emular al maestro Ambros, pero sin duda su estilo único, inconfundible y personal es el que luce ya avanzada la serie, y hasta el final. Señalar que solo a Fuentes mas y a Pardo, con estilos contrapuestos se les permitió prescindir de la odiosa y hasta humillante practica de pegar las cabezas de Ambros. Una grotesca práctica de Bruguera de pésimo gusto.
Ciñéndonos a la etapa donde ya Pardo se ha sacudido influencias ajenas y donde su estilo se evidencia mas maduro, cabe decir que su dibujo denota ante todo una apuesta por la síntesis. Probablemente inducido por las circunstancias y unos plazos de entrega estresantes, Pardo supo hacer de la necesidad virtud. Y digo supo porque, para los no versados en estas lides, lo simple o sintético en el dibujo no esta reñido con lo complejo y la economía de líneas no necesariamente conlleva menor dificultad. De hecho me atrevo a afirmar que una buena síntesis grafica es un de los retos mas peliagudos para un dibujante. Pardo lo consiguió. Con un trazo vigoroso para los primero planos y una hábil graduación de la línea para los personajes mas alejados y los fondos, solo con este recurso, ya consigue una profundidad de campo envidiable. Pese a todo no rehuía un no menos contundente manchado (mas arriesgado en este tipo de dibujo, recordémoslo).
Sometido, como no, a los imperativos narrativos en el uso de los planos, no obstante se evidencia una mayor comodidad y gusto por los cercanos donde podía jugar con los registros expresivos de los personajes y subrayar su acerbo caricaturesco. Sus entregas de 10 paginas tenían el ritmo necesario y un habilidoso uso de encuadres para saltear las situaciones, a veces un tanto planas y monótonas, en entregas tan cortas.
Pardo acomodó su estilo a la progresiva infantilización de los guiones y si acaso algo se echa en falta es que Víctor Mora no sacara mayor partido de las dotes del dibujante, acentuando las situaciones cómicas, un terreno conocido y querido por Pardo donde este podía bordar lo caricaturesco y hasta lo esperpéntico.
Aunque no hay ningún estudio que lo avale, yo creo que el perfil medio del lector de la serie fue acortando su edad y este ultimo aspecto señalado probablemente fue la causa de la longevidad de la serie. Me consta que hay quién piensa todo lo contrario, que esta infantilización motivó su cancelación. Cuestión de opiniones, unas y otras, difícilmente respaldadas por datos objetivos.
En todo caso, la labor de Ángel Pardo está ahí, su robusta aportación a la serie solo se puede ningunear desde el sectarismo o la parcialidad de los gustos personales. Algunos nos felicitamos de la impronta de Pardo en, no lo olvidemos, el mayor tramo del discurrir de El Capitan Trueno. Vaya mi gratitud y reconocimiento, teñido de nostalgia, por este artesano de la viñeta y trabajador incansable que fue Ángel Pardo.

Paco Nájera
Notas a los graficos.:
A. Vease el perfecto encuadre, y la habilidosa economia de lineas para retratar la situación.
B. Los personajes habituales de la serie vistos por Pardo.
C. Distintos registros expresivos del Capitan Trueno.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

IMPRESIONANTE PARDO. Mi 2º favorito después de Ambrós, con ese estilo tan personal, vigoroso y "de síntesis", como muy bien dices (una virtud difícil de conseguir). Sus viñetas parecen azotadas por el cierzo de los páramos de Burgos, donde vivió y de donde era su familia.
No coincido en lo de la etapa "infantil": creo que ahí Pardo (como Mora) estaba bastante desmotivado y en su mayor parte ambos asumieron que hacían Truenos en plan factoría. Lo mejor de Pardo creo que sería del 60 al 65. Pero para gustos los colores! (o los gloriosos blancos y negros, por supuesto!)
Oscar

Anónimo dijo...

Yo si le conocí, desde niño. En Villadiego (Burgos) donde vivía con su familia, y dónde después volvía en veranos a la alegría de la preciosa plaza mayor, a la cuál se encontraba su casa "pegada". Allí le vieron mis ojos de niño dibujar en los bancos de esa Plaza. Era una persona extraordinaria y buena. Por esa plaza siento su espiritu cuando la visito:
""""""....“A la Plaza Mayor de Villadiego”


A esta plaza, de arribada de personas,
A esta plaza, de encrucijada de vidas,
A esta plaza, de encuentros emotivos,
A esta plaza, de celebraciones y alegrías,
A esta plaza, de corazones enamorados,
A esta plaza, de juegos y fiestas,
A esta plaza, de músicas y cantos,
A esta plaza, de nacimiento de mi primer hermano villadieguense,
A esta plaza, donde todo fluye y confluye,
A esta plaza, de compras, ventas y trueques,
A esta plaza, de dorados y calurosos días de veranos,
A esta plaza, de blancos y fríos inviernos nevados,
A esta plaza, donde nos reuníamos todos los niños de mi mundo,
A esta plaza, de sencillos y dobles soportales que nos cobijaban,
A esta plaza, de campanadas de reloj, ruidos y silencios,
A esta plaza, de nuestro querido Padre Flórez y su “España Sagrada”,
A esta plaza, en fin, de tristes despedidas"....